Productividad personal, la clave más saludable contra el estrés

A pesar de que el teletrabajo ya sea un vocablo más integrado en el mundo laboral, aún son muchos los prejuicios e ideas equivocadas que se le adjudican. Por un lado están los que piensan que los que trabajan desde casa no dan palo al agua y, por otro, los que creen que deben echarle el doble de horas para poder obtener beneficio. Tanto unos como otros, no pueden estar más errados. Para demostrarlo, debemos hablar sobre la productividad personal.

En primer lugar, y no hay que ser muy observador para darse cuenta, cabe destacar que estas dos palabras juntas son las que, como se ha dicho en el párrafo anterior, se cree que el teletrabajo carece. Efectivamente, cuando tratamos la productividad personal nos centramos en dos cosas: ser eficaces y mantener intacta nuestra vida personal. Aunque algunos opinen que son dos ideas incompatibles, lo cierto es que, precisamente, son complementarias.

¿Qué es la productividad personal y en qué consiste?

La productividad personal es un método de trabajo que consiste en medir y llevar a cabo las acciones que permitan obtener los mejores resultados, según los objetivos que anteriormente nos hayamos marcado. Para ello, debemos adueñarnos del tiempo y evitar que sea él el que nos domine a nosotros. Ardua tarea, pero no por ello imposible. Tenemos que ser muy conscientes que sin una buena gestión del tiempo, va a resultar mucho más difícil llegar a nuestras metas.

La única manera de que podamos poner el tiempo a nuestro servicio es con la organización y, más aún, la planificación. Más que diseñar una detallada estrategia de movimientos, lo más importante es implantarse una serie de hábitos. Tal y como afirma Berto Pena, los actos pequeños son los que nos definen y, por eso, los hábitos y rutinas lo son todo. Esas prácticas que parecen, a simple vista, insignificantes son con las que avanzamos con paso firme, evitando contratiempos.

¿Qué beneficios aportan en la vida personal y profesional la productividad personal?

La productividad personal no solo contribuye a nuestro ámbito laboral, sino que también favorece a nuestra vida personal. Efectivamente, la gestión del tiempo también debe contemplar nuestro momento de tranquilidad y ocio. En cualquiera de los dos ámbitos, la productividad personal nos permite estar al 100%, puesto que mantenemos cubiertas tanto nuestras necesidades personales como laborales. La distribución del tiempo, por fin, puede llegar a ser equitativa y se pueden respetar los límites que separan la dedicación profesional de la personal y familiar.

Debido a este equilibrio, nuestro cuerpo y mente también proceden con armonía y funcionan de manera más eficaz, haciendo evolucionar progresivamente nuestro potencial, ingenio y talento. Además, con unos hábitos que nos conduzcan a una vida laboral próspera y un día a día saludable, nuestra motivación no decaerá y se retroalimentará gracias a la disciplina con la que llevar esa rutina. El resultado será la disminución del estrés, la toma más correcta de decisiones y, lo más importante, disfrutar diariamente trabajando para alcanzar el final de tus proyectos.

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