Bombillas LED VS Bombillas convencionales: ¿cuáles iluminan más?

El uso de iluminación LED ya no es algo que solo se plantean unos pocos. Los precios de dichas luminarias han descendido y las opciones han aumentado, por eso aquí te presentamos una sencilla guía para saber qué bombilla led comprar.

¿No conoces las diferencias lumínicas entre una bombilla led y una convencional?

Para que puedas conocer mejor los diferentes aspectos que nos aporta la función led, debes tener claro lo siguiente:

Iluminación

La iluminación LED está basada en pequeños diodos capaces de generar una gran cantidad de luz con un consumo de energía menor. También existen otras ventajas de la propia tecnología como menos emisión de calor y opciones como luces RGB inteligentes. Pero vayamos por partes, el consumo de 10 bombillas incandescentes de 40 vatios, con un uso medio de 2 horas diarias, supone un gasto aproximado de 60 € al año. Si esos 10 puntos de luz lo sustituimos por bombillas led, con un consumo de 5 vatios, el gasto será de 7 € al año. Aproximadamente para generar la misma cantidad de luz, como puedes ver, este consumo energético se reduce hasta un 80% respecto a las clásicas bombillas incandescentes.

De las halógenas o fluorescentes compactos la verdad es que la diferencia es menor, pero también se aportan otras ventajas. La primera es que generan mucho menos calor. También tendremos la posibilidad de contar con luces capaces de mostrar diferentes colores, una mejor regulación de la potencia lumínica y la posibilidad de cambiar la dirección.

Una bombilla incandescente de 60 vatios genera la misma cantidad de luz que una bombilla LED de 12 vatios. La forma más correcta de calcular el número de lúmenes que generan las bombillas led con la mejor calidad y al mejor precio es multiplicando por 70 el número de vatios. A partir de aquí, unos 600 lúmenes son recomendados para ambientes con luz suave como cocinas. Para garajes o trasteros, que son lugares donde se necesita mucha más luz, lo ideal es subir hasta los 1200 lúmenes.

Luego está el ángulo de proyección, que por norma oscila entre los 40 y 120 grados. Con 40 grados, como podrás imaginar, la apertura es tan cerrada que lo que se suele hacer es utilizar ese tipo de bombillas para focalizar la luz en un punto concreto, como por ejemplo un cuadro o una vitrina. Con las bombillas que tienen una apertura de 120 grados se aprovecha para iluminar por ejemplo una habitación.

El siguiente paso es la temperatura de color. Desde un blanco cálido o blanco frío, pasando por el blanco puro, la temperatura se mide en grados Kelvin. Cuanto menor es el valor más calidad nos aporta la luz y cuanto más grande más fría.

Elegir bombillas led no es nada complicado y las ventajas que aportan son reales. Lo único que no debes olvidar es que merece la pena usar modelos de fabricantes de calidad. Aunque, si no es así, a pesar de un posible ahorro inicial a la larga sale mucho más caro, pues los diodos pueden fallar o simplemente perder más

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