¿Te habías preguntado alguna vez cuánto vale el mobiliario urbano?

Muchas veces pasan desapercibidos a tus ojos, pero a cada paso que das por tu ciudad te vas encontrando con multitud de elementos de mobiliario urbano con infinidad de funciones de servicio público. Si prestas más atención, verás que los hay por todos lados. Pero ¿cuánto pueden costar tantos y tantos elementos englobados bajo el término “mobiliario urbano”?

Mobiliario urbano. Bienes públicos a disposición de todos

Cualquier ciudad que se precie debe ofrecer bienes y servicios de calidad a sus ciudadanos. El mobiliario urbano pasa por ser el conjunto de elementos que hacen nuestra vida más fácil en la calle, tanto a nivel práctico como a fin de cubrir necesidades de ocio. Siempre, cómo no, para uso y disfrute común.

Bancos, mesas, papeleras, jardineras, carteles, pilonas, una valla peatonal de plástico, fuentes, aparcabicis, parques infantiles… Los hay de todas las clases y funciones: para mantener la limpieza de la ciudad, para control del tráfico en calles peatonales, para ofrecer puntos de descanso a los ciudadanos, así como lugares de ocio para todas las edades. También hay mobiliario urbano de carácter y uso más puntual cuyo fin es señalizar una zona de obras o separar espacios durante la celebración de un evento.

Los operarios de cada ayuntamiento o las empresas subcontratadas para controlar y mantener estos bienes son los encargados de la supervisión, control, reposición o retirada de elementos. También su mano de obra se puede vincular a las partidas propias de mobiliario urbano.

Con todos estos antecedentes, posiblemente imagines que el valor final de tantos elementos de uso común supone una cantidad nada desdeñable. No te equivocas. Una ciudad no muy grande puede dedicar una partida anual que ronde los 500 000 €. Un gasto convertido en inversión directa en bienestar del que ninguna ciudad puede ni quiere renunciar y que se gestiona con más o menos acierto en unas ciudades y otras.

Tú, como potencial beneficiario final, tienes pleno derecho al uso adecuado de cualquiera de estos elementos, pues en cierto modo, tus impuestos sirven para eso.

El deterioro, mal uso y destrozo del mobiliario urbano

Sin duda, la exposición de estos bienes de uso público en las calles de tu ciudad los hace potenciales víctimas de percances asociados a esa ubicación externa. Desde los efectos continuos del clima hasta los actos vandálicos, se traducen en nuevos gastos de retirada y reposición. Un continuo goteo para el ayuntamiento si quiere mantener esa especie de contrato tácito de bienestar con la ciudadanía. Pagas tus impuestos y quieres servicios, nada más lógico y consecuente.

Algún partido político propuso recientemente en alguna ciudad el etiquetado de los bienes con sus precios, buscando la concienciación de los usuarios esporádicos de esos bienes, para que su uso no se traduzca en un abuso o uso inapropiado.

Tema aparte es el asunto de los actos vandálicos. Cuando se encuentra a los causantes de los daños, resulta que no siempre disponen de la solvencia necesaria para reponer el bien destrozado, y somos todos los que debemos asumir el daño ocasionado y su gasto asociado.

¿Funcionan las medidas de Carmena para bajar la contaminación producida por los coches?

Es innegable, y si vives en Madrid lo tendrás comprobado, que la contaminación alcanza límites insalubres cuando las condiciones climáticas favorecen el estancamiento del aire de la capital. Partidarios y detractores de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena se han lanzado a ensalzar o criticar sus medidas.

Hechos objetivos sobre la contaminación del tráfico

Si los estudios confirman que el 30% de la contaminación mundial proviene del tráfico, imagínate que porcentaje puede asociarse a los vehículos en una ciudad concreta.

La emisión de los vehículos a motor contiene óxido nitroso, monóxido de carbono, dióxido de carbono, dióxido de azufre y sulfuro de hidrógeno. Cualquiera de estos contaminantes puede acumularse en valores de grave afección para la salud. La revisión de tubos de escape también podría ayudar a rebajar considerablemente estas emisiones.

Determinadas situaciones climáticas de las ciudades, estudiadas en áreas específicas amparadas en la terminología: clima urbano, determinan que los ambientes secos y con menos incidencia del viento (algo que tendrás comprobado ocurre cada vez más en grandes ciudades) disparan la contaminación.

Medidas anticontaminación de Manuela Carmena y efectividad de las mismas

Con estos antecedentes, la alcaldesa de Madrid, Manuel Carmena, ha tomado cartas en el asunto y ha llevado a cabo diversas medidas puntuales y generales para tratar de paliar los nocivos efectos de la contaminación de tráfico en la ciudad de Madrid. Lo que tú conoces con el término genérico de polución.

La medida reciente más contestada se puso en marcha en diciembre del año pasado. Nunca antes se había limitado en Madrid la circulación por numeración de matrículas, aunque en muchas otras ciudades europeas y americanas este recurso es bastante usado.

Toda nueva pauta legal de gran impacto nace con mucho ruido. La prensa analiza la procedencia de las medidas (ya sabrás que en muchas ocasiones con más tendenciosidad que objetividad) y los ciudadanos buscan vías para replantearse su movilidad.

Pero además de esta medida restrictiva por matrículas, si has estado por Madrid recientemente, habrás podido comprobar como la almendra central de la urbe se ha visto afectada por otras medidas que buscan una mejora de la calidad del aire en el centro neurálgico de la ciudad.

El consistorio comenzó emplazando a los ciudadanos a dejar sus coches en casa, pero ha terminado por restringir el tráfico en arterias principales, a rebajar velocidades máximas permitidas y a establecer un protocolo oficial para episodios de alta contaminación.

El protocolo divide Madrid en cinco zonas y para cada zona fija las medidas y restricciones a adoptar según las medidas de microgramos por m3 de partículas nocivas. Según los valores alcancen unas cifras u otras y se mantengan en el tiempo se contemplan diferentes escenarios con prohibiciones de aparcamiento, reducciones de velocidad e incluso promoción del transporte público.

Todas estas consideraciones, llevadas a la práctica, suponen una extorsión a la ciudadanía, pero aseguran un mínimo de calidad en el aire. Tendencias políticas a parte, sería interesante establecer el baremo de la salud como la principal referencia. Y, por supuesto, la concienciación de todos, pues con un parque de vehículos bien mantenidos, o incluso híbridos o eléctricos, el problema podría desaparecer un buen día.

¿Conoces ya Bemer? Descubre sus increíbles características

Muchas personas sufren trastornos de circulación. Una gran mayoría de ellas, puede que ni siquiera lo sepan, pero su sangre no fluye como debería. Sufrir déficit en el sistema circulatorio es preocupante, porque esta dolencia está detrás de muchas enfermedades que, podrían evitarse, o que experimentan un empeoramiento debido a una mala circulación de la sangre. Mejorando el estado circulatorio, mejoramos nuestra salud. Por eso, la ciencia está trabajando en sistemas que permitan lograr este objetivo, atacando, de esta forma, diferentes frentes que se presentan como síntomas o causas de múltiples enfermedades y permiten mejorar la calidad de vida. Una auténtica revolución en este sentido es Bemer. La tecnología Bemer aúna los esfuerzos de diversos científicos que han investigado profundamente en el ámbito de la salud, y han logrado dar con este método revolucionario. Voy a explicarte más a fondo en qué consiste Bemer.

Qué es Bemer

En la actualidad, Bemer está considerado como el mejor tratamiento físico aplicable tanto a la medicina complementaria como a la medicina preventiva. El sistema Bemer trabaja estimulando el control del riego sanguíneo en los órganos a nivel local y general de manera simultánea. Activando la circulación de los vasos sanguíneos más pequeños, el rendimiento de las células del cuerpo mejora, lo que se traduce en un alivio de dolores y molestias de toda índole, como dolores de espalda y de tipo tensional.

El sistema Bemer actúa enviando una señal electromagnética que estimula los vasos sanguíneos pequeños y muy pequeños. De esta manera, el flujo de sangre es mayor.

Para comprender la importancia de este tratamiento, es importante que sepas que la sangre transporta y suministra nutrientes y oxígenos a los órganos de tu cuerpo. Cuanto más estancado esté el flujo de sangre, menor cantidad de oxígeno y nutrientes recibirán las células de tu cuerpo. El resultado es que los órganos no trabajan al ritmo adecuado si no reciben suficiente flujo sanguíneo, y te lo dejarán notar en forma de cansancio, dolores, por medio de bajadas de rendimiento físico e intelectual y con la aparición de malestares y enfermedades.

Por qué recurrir a Bemer

Hay muchas situaciones en las cuales tus necesidades de oxígeno se hacen mayores, por ejemplo, cuando practicas deporte. Y, también hay circunstancias y factores que alteran el movimiento de bombeo de los vasos sanguíneos, como por ejemplo, el estrés, la mala alimentación, la falta de sueño, la edad, la falta de ejercicio o el padecimiento de enfermedades. Recurrir a la terapia vascular física podrá solucionarte esos déficits del bombeo de sangre, estimulando a tus vasos sanguíneos para que trabajen al ritmo adecuado.

Con Bemer, aceleras la vasomoción, mejoras la distribución de la sangre en tu red capilar, incrementas el reflujo venoso y tu organismo consigue extraer más cantidad de oxígeno. Todo esto se traduce en que estarás con mayor vitalidad y con más energía. E incluso mejorarás tu capacidad de concentración. Si estás enfermo, aplicarte este tratamiento te ayudará a notar más efectivas tus terapias habituales. Y si sufres dolores de cabeza o espalda, mejorarás tu calidad de vida.

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