Alimentación durante el embarazo: tips nutricionales imprescindibles

La alimentación durante el embarazo ocupa un espacio muy importante en la mente de cualquier mujer embarazada que desea cuidarse y dar lo mejor de sí misma a su bebé. Fuera de las posibles particularidades que pueden presentarse durante el embarazo en algunas mujeres, existen algunas reglas generales que nos indican qué se puede comer y qué no.

Alimentación durante el embarazo: tips a tener en cuenta

– Si estás embarazada deberás aumentar el consumo de proteínas, alimentos con hierro, ácido fólico, etc. También tendrás que aumentar la cantidad de calorías que comes (durante el primer trimestre no, pero en adelante puedes añadir hasta 340 calorías extras), pero de forma equilibrada y concentrándote en la nutrición y la calidad de lo que ingieres. Como norma general básica, olvídate de la comida chatarra, porque tiene pocas vitaminas y minerales y es hipercalórica.

– Otra norma importante es tener conocimiento de los alimentos que pueden ser dañinos, como por ejemplo, los crudos o poco cocidos. En general, es mejor que los dejes por un tiempo porque al no estar cocinados pueden tener bacterias que podrían afectar tu organismo y el del feto.

– Otro consejo básico que te queremos dar es evitar las dietas para adelgazar. Durante el embarazo es normal coger algunos kilos, y no conviene que te pongas a dieta de forma brusca porque en este momento tu cuerpo necesita de muchos elementos que quizás, al privarte de algunas cosas, estarías dejando de lado.

– Consulta con tu médico sobre el consumo de vitaminas prenatales. Podría ser ideal para ti, como forma de asegurarte que estás consumiendo todo lo que necesitas realmente para llevar una buena nutrición.

embarazada

Cuidado con los pescados

– En cuanto a los pescados, algunos contienen mercurio, un metal que puede afectar el desarrollo del feto. Te recomendamos limitar el consumo a dos porciones por semana como máximo.

Nada de mariscos crudos, pescados en ceviche o sushi. Mejor prevenir que curar.

Alcohol y cafeína

– En cuanto al alcohol, aunque algunos dicen que “no pasa nada”, pero lo mejor es que no lo consumas, ni siquiera una copa de vino durante la comida. El alcohol puede ser muy perjudicial para el bebé, puede crearle problemas emocionales, defectos físicos y hasta problemas de aprendizaje. Mejor evitarlo por completo.

– Lo mismo pasa con la cafeína. Si eres una amante del café, te recomendamos ser muy prudente y evitarlo al máximo, aunque claro, puedes consumir una taza o dos al día. Como tip te recomendamos tomarlo poco cargado.  Así te quitas el gusanillo pero no corres riesgos.

El hierro, tu mejor aliado

– Es muy común tener anemia durante el embarazo. Para evitar el problema debes llevar una alimentación rica en cereales integrales, legumbres, vegetales verdes como la espinaca y las acelgas y carnes magras. Te recomendamos consumir estos alimentos ricos en hierro en ayunas y combinados con vitamina C. Por ejemplo, puedes tomar una ensalada de espinacas y un zumo de naranja o una buena ensalada de tomates y un poco de carne a la plancha.

¡Esperamos que tengas un feliz y nutritivo embarazo!

¿En qué consiste el correcto tratamiento de los alimentos?

El mundo de la restauración es uno de los que destaca por tener un trato más directo con el cliente a través de las mercancías, utensilios y procesos que se emplean para la elaboración de sus productos. Cuestiones como el orden, la higiene, la organización y el conocimiento de los criterios, las prácticas y la normativa para la manipulación de los alimentos son imprescindibles para establecer un correcto tratamiento de los alimentos. Afortunadamente, el rigor y el buen hacer se han abierto paso en este sentido hasta nuestros días y no solo es obligatorio velar por su cumplimiento, sino que, además, es necesario para poder ser considerado una persona capacitada para un puesto de tan alta responsabilidad y exigencia.

¿Para qué sirve el título de manipulador de alimentos?

Es en este punto donde el título de manipulador de alimentos hace su doble función: por un lado nos garantiza la capacidad para poder desempeñar un trabajo en hostelería y, además, certifica que poseemos los conocimientos necesarios para poder llevar a buen puerto nuestra tarea.

Aspectos como el estado higiénico de nuestras manos, que solo puede conseguirse mediante una limpieza regular y periódica con algún producto antibacteriano o desinfectante, es una atención que no podemos pasar por alto y que, de hecho, debe ser parte de nuestra formación (igual de importante o más que cualquier proceso específico de la actividad que vayamos a desempeñar). Igualmente las normas acerca de la refrigeración deben ser cumplidas a rajatabla y conforme a los criterios que nos son impuestos y que, por supuesto, obtendremos con el título de manipulador de alimentos, aspectos como la conservación en frío de los alimentos, el cuidado de la cadena de frío de los mismos o el correcto embalado no pueden pasarnos por alto.

Manipulación de alimentos crudos

También son esenciales los puntos sobre cómo y dónde manipular los alimentos crudos, evitando mezclar distintos tipos (carne y pescado, por ejemplo), cómo marinarlos en condiciones óptimas de temperatura, humedad o antibacterianas y cómo limpiar y mantener en condiciones idóneas nuestros utensilios. Conocer las temperaturas a las que un alimento corre riesgo de ser contaminado o a la que debemos tratarlo para eliminar sus agentes bacterianos forma parte del mismo proceso de producción y pasa por ser un requisito fundamental para ofrecer un buen servicio y una forma de cumplir con la parte sanitaria de nuestra actividad.

Aspectos como los que tienen que ver con la organización, no solo agilizan nuestro trabajo, sino que evitan el contacto con animales, con el suelo y sus bacterias, con contaminaciones de otros alimentos o el riesgo de cortes, descuidos o mal estado de los alimentos. Es necesario conocer también el trato de los utensilios que nos sirven para el tratamiento de desechos, así como su ubicación, su tratamiento y su vigilancia. Los recipientes que sirvan para arrojar basura o desperdicios nunca deben estar en contacto con el manipulador directamente y deben ser superficies impermeables, fáciles de limpiar y regularmente desinfectadas y puestas a punto.

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